Aunque no salga en el perfil publicado en el blog, soy súper metódica, debo hacer compatible múltiples actividades: mi familia que si bien no ocupa todo mi tiempo es sin dudas lo más importante, mi pega que además de absorbente en horario, me exige estudiar diversos y variados temas y mis actividades político partidistas. La necesidad de cumplir y realizarme en todos los planos me ha enseñado a planificarme y obviamente cumplir con el plan. Y los adelantos de la vida moderna como por ejemplo el “bendito celular”, me permiten tener en control desde el arreglo de la lavadora de mi casa que se hechó a perder, pasando por conseguir un libro que necesita alguno de mis hijos, o enviar una minuta sobre algún tema a mi partido y solucionar los temas surgidos en mi pega.
Esto no corresponde a una característica personal, sino que generalizada en la mujer que se ha integrado plenamente al mundo laboral, y cumple diversos roles.
Creo que ninguna de nosotras nos quejamos de los múltiples roles que debemos cumplir, somos capaces de “caminar y mascar chicle al mismo tiempo”, pero de lo que si me quejo es del estereotipo en que a veces nos quieren encasillar al pretender que realicemos las cosas en la forma en que la realizaría un hombre.
Por poner un ejemplo, hace algunos años, cuando una mujer aspiraba a ser ejecutiva de cuentas en un banco, surgía la pregunta “¿tendrá el carácter para entenderse con los clientes?”, y el comentario, “yo creo que la mujer tiene gran capacidad, pero los negocios se amarran en el Pub con un trago, por eso no me sirve una mujer”; hoy muchas mujeres son exitosas ejecutivas de cuenta, lo hacen a su manera, talvez no en el Pub, pero está claro que consiguen los resultados porque sino no contratarían a tantas.
Hoy hay mujeres exitosas en todos los ámbitos de la vida, pero aun persiste en algunos (y algunas) el querer comparar la “forma de hacer”, con la de los hombres; hemos demostrado nuestra capacidad de obtener resultados en la universidad, la empresa, los ministerios, etc. lo hacemos “a nuestra manera”, que no es mejor ni peor que la masculina, son sin duda complementarias, pero que ha aportado una mirada humanizadora que le hace bien a la sociedad.



